El modelo tradicional parte de una premisa que suena lógica pero que en la práctica no funciona: comés de más, entonces comé menos.
El problema es que entre el 50 y el 70% de las personas con sobrepeso tienen algún componente compulsivo o adictivo que nunca fue identificado ni tratado. Y a esas personas se les da exactamente el mismo plan que a quienes simplemente comen más por hábito.
Es como darle el mismo antibiótico a cuatro infecciones diferentes. El resultado siempre es el mismo: fracaso que termina siendo tuyo, cuando en realidad es del modelo.
Este protocolo parte de otra pregunta: ¿por qué comés de más vos, en particular? Y recién después da el tratamiento.