Lo que dice la ciencia sobre el etiquetado frontal de alimentos
Por Lic. Carolina Pezzone | Nutricionista MN 4961 / MP 4793

Si alguna vez estuviste parado frente a una góndola del supermercado mirando esos octógonos negros que dicen «Exceso de azúcares» o «Exceso de sodio» y te preguntaste si sirven para algo o son puro decorado… buenas noticias: la ciencia tiene respuestas.
Esta semana se publicó un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que analiza el etiquetado frontal en ocho países de América Latina, y Argentina sale muy bien parada. Pero más allá del orgullo nacional, lo importante es entender qué dice la evidencia sobre si estos sellos realmente cambian lo que comemos.
Argentina, entre los mejores de la región
El informe de la OPS publicado el 10 de marzo de 2026 evaluó las regulaciones vigentes en ocho países y Argentina cumple con 10 de los 11 criterios de mejores prácticas recomendados por el organismo. Junto con Colombia y México, somos los países con las normativas más alineadas con la evidencia científica.
¿Qué se evalúa? Entre otras cosas: el diseño gráfico de los sellos, los criterios nutricionales para decidir qué productos los llevan, y las restricciones de publicidad en envases con sellos. Y la OPS deja en claro que los octógonos —ese formato que usamos acá— son los más eficaces para captar la atención del consumidor.
¿Y en la práctica? ¿La gente los mira?
Un estudio publicado en 2025 —realizado en la provincia de Río Negro, Argentina— encontró que el sello que más impacto genera es el de ‘Exceso de azúcares’: llevó a personas a disminuir la frecuencia de consumo de ciertos productos, cambiar de marca o directamente dejar de comprarlos.
Y no es un caso aislado. México lleva cinco años con el sistema de etiquetado y los datos son contundentes: se comprobó una reducción del consumo de calorías, específicamente por menor ingesta de azúcares en bebidas y alimentos, y una baja en el consumo de grasas. Cambios que, según los especialistas, van a traducirse en resultados positivos para la salud pública en los próximos años.
¿Por qué no funcionan igual para todos?
Acá viene la parte que me parece más honesta de reconocer: el etiquetado frontal mejora la elección alimentaria, pero su efectividad no es igual para todos. Las revisiones sistemáticas muestran que hay factores que pesan más que el sello a la hora de elegir:
→ El precio del producto
→ El sabor (o la expectativa del sabor)
→ Los hábitos arraigados
→ El nivel educativo y el contexto socioeconómico
→ El entorno donde se compra
Dicho de otra manera: el sello informa, pero no alcanza solo. Es una herramienta, no una solución mágica. Y esto lo sé bien desde la consulta: hay pacientes que los miran con atención y hay otros que ni los registran. Lo que sí es cierto es que, a nivel poblacional, cuando se los acompaña con políticas complementarias —restricción de publicidad dirigida a niños, regulación en escuelas, impuestos a los ultraprocesados— el efecto se potencia.
¿Qué sello funciona mejor?
No todos los sistemas de etiquetado son iguales. Los estudios comparativos muestran que el octógono de advertencia —como el que usa Argentina— tiene mejores resultados que el semáforo nutricional que se implementó en Ecuador, por ejemplo. La clave está en la simplicidad: un mensaje claro, directo y difícil de ignorar.
Mi conclusión
Los octógonos sirven. No son perfectos, no cambian solos la cultura alimentaria de un país, y hay personas que los ignoran. Pero la evidencia muestra que a nivel poblacional generan un efecto real: más atención, mejores elecciones, menos consumo de productos con exceso de azúcar y grasas.
Y que Argentina esté entre los países con mejor implementación de esta política no es un dato menor. Significa que cuando veas ese octógono en el envase, estás mirando el resultado de años de evidencia científica y de una legislación que decidió ponerse del lado de la salud.
La próxima vez que lo veas en el super, ya sabés: no es decoración.
Fuentes consultadas:
• OPS — Informe etiquetado frontal en las Américas (marzo 2026): ver informe
• Estudio en Río Negro, Argentina (2025): ver estudio
• 5 años de etiquetado frontal en México (2025): ver nota
• Revisión sistemática — efectividad en América Latina: ver revisión