No todos necesitamos eliminarlo de nuestra dieta. Te contamos cuándo sí, cuándo no, y por qué sacarlo «por las dudas» puede jugarte en contra.
Si entrás a cualquier supermercado hoy, vas a encontrar góndolas enteras de productos «sin gluten» con un precio premium que promete ser más saludable. Pero, ¿es realmente así?
La verdad es que solo un pequeño porcentaje de la población necesita evitar el gluten: las personas con celiaquía (alrededor del 1% de la población), quienes tienen sensibilidad al gluten no celíaca diagnosticada, o ciertos casos de alergia al trigo. Para el resto, eliminarlo no solo no aporta beneficios, sino que puede traer problemas.
¿Por qué eliminarlo puede ser contraproducente? Porque muchos productos sin gluten están ultraprocesados, tienen más azúcar, grasas y aditivos para compensar la textura y sabor. Además, al eliminar cereales integrales con gluten perdés fibra, vitaminas del grupo B y minerales esenciales.
El gluten no engorda, no inflama (salvo que tengas una condición médica), y no es tóxico. Lo que sí puede ser problemático es la calidad de los alimentos que lo contienen: panificados ultraprocesados, galletitas industriales, productos con exceso de sodio y azúcar.
Antes de subirte a la moda sin gluten, consultá con un profesional. Porque a veces, lo que creés que es saludable, es solo marketing disfrazado de bienestar.
PD: En el episodio del podcast nos divertimos creando un video con IA donde Matt Damon habla del tema. Porque si las redes pueden usar la tecnología para desinformar, nosotros la usamos para educar (¡y reírnos un poco en el camino!).
Escuchá más en nuestro podcast «Nutrición sin filtros»: