Por Lic. Carolina Pezzone | Nutricionista MN 4961 / MP 4793

Si alguna vez escuchaste hablar de la Ashwagandha, la Rhodiola o el Reishi y pensaste «suena a producto de moda»… te entiendo. Yo también fui escéptica al principio. Pero después de revisar la evidencia y de ver los resultados en la consulta, los sumé a mi protocolo. Y hoy te cuento por qué.
Primero lo primero: ¿qué es un adaptógeno?
Un adaptógeno es una planta o hongo medicinal que tiene una capacidad única: ayuda al cuerpo a adaptarse al estrés. Físico, mental y emocional.
Lo que los hace especiales no es que «activen» ni que «relajen» por defecto. Es que regulan. Actúan sobre el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal —el mismo que controla el cortisol, el sueño, la energía y la respuesta al estrés— y lo hacen de forma bidireccional. Si tu cortisol está alto, lo bajan. Si tu energía está por el piso, la suben. Dependiendo del estado de cada persona.
Por eso se los llama adaptógenos: se adaptan a lo que el cuerpo necesita.
¿Por qué los incluyo en mis tratamientos?
Después de 18 años en el consultorio llegué a una certeza: muchas personas no pueden sostener un plan de alimentación no porque les falte voluntad, sino porque su cuerpo está en un estado fisiológico que lo hace casi imposible.
Cortisol elevado → ansiedad por comer, acumulación de grasa abdominal, sueño destruido.
Sueño malo → más ghrelina (la hormona del hambre), menos leptina (la de la saciedad). Un ciclo que se retroalimenta solo.
Fatiga crónica → imposible hacer actividad física. Y sin movimiento, el metabolismo no responde.
Los adaptógenos actúan exactamente sobre esos mecanismos. No son un suplemento de bienestar general ni una moda de Instagram. Son una herramienta clínica que, bien indicada, le da al cuerpo las condiciones para que el tratamiento nutricional funcione.
Los que más uso y qué dice la ciencia
Ashwagandha es el más estudiado de todos. Un ensayo clínico doble ciego publicado en el Indian Journal of Psychological Medicine (Chandrasekhar et al., 2012) mostró que, con 60 días de uso, los participantes redujeron su cortisol sérico en un 28%, con mejoras significativas en ansiedad y calidad del sueño. Sin efectos adversos relevantes.
Rhodiola es la planta de los climas extremos. Un estudio con médicos en guardia nocturna (Phytomedicine, Darbinyan et al., 2000) mostró mejora en rendimiento cognitivo, velocidad de reacción y fatiga generalizada. La uso específicamente en pacientes con agotamiento mental crónico y en quienes tienen un trabajo muy demandante.
Reishi tiene un meta-análisis en la Cochrane Database (Jin et al., 2016) que confirma su capacidad inmunomoduladora sin generar hiperactivación del sistema inmune. Es mi primera elección cuando hay inflamación de base, sistema inmune deprimido o insomnio crónico.
Maitake tiene estudios que muestran mejora en la sensibilidad insulínica y reducción de glucosa en pacientes con síndrome metabólico. Es clave en pacientes con metabolismo lento, picos de glucosa y antojo de dulce que aparece siempre a la misma hora.
Cúrcuma con pimienta negra y jengibre es la combinación antiinflamatoria por excelencia. La piperina de la pimienta negra multiplica la absorción de curcumina hasta 20 veces. Hay estudios que muestran reducción de marcadores inflamatorios (IL-6, TNF-α) comparables a antiinflamatorios convencionales, sin los efectos gastrointestinales.
¿Son medicamentos?
No. Son suplementos naturales. Y eso importa aclararlo en los dos sentidos.
Por un lado, no tienen la potencia ni la velocidad de acción de un fármaco. Los resultados se empiezan a notar entre las 2 y las 4 semanas de uso consistente. No son para quien busca un resultado inmediato.
Por otro lado, no son inocuos por ser naturales. Si tomás medicación, si estás embarazada o en período de lactancia, siempre consultá antes con tu médico o nutricionista. Yo los indico de forma personalizada, no como un producto genérico para todo el mundo.
Una cosa más
Los adaptógenos que uso son extractos líquidos de alta concentración, con aprobación sanitaria, trazabilidad completa y proceso de extracción en frío. Presentación de 50 mL, pensados para aproximadamente un mes de uso. Sin rellenos, sin aditivos.
No los vendo como solución mágica. Los incorporo cuando tienen sentido dentro de un protocolo más amplio. Y en muchos casos, son exactamente lo que faltaba para que todo lo demás empiece a funcionar.
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Lic. Carolina Pezzone — Nutricionista MN 4961 / MP 4793 @caropezzone · semanalight.com
